Son hilos de polipropileno, que se colocan en el tejido epidermico profundo para conseguir un efecto similar al lifting en la cara.
- Produce un rejuvenecimiento muy importante y ademas se lo lorga sin cirugia.
- Debido a las espiculas que poseen permiten ejercer una tracción y sostener el tejido facial que cae con la edad.
- Este procedimiento se realiza en 90 minutos aproximadamente y la persona puede volver a sus tareas en forma inmediata.
- Se utiliza para levantar la zona de la mejilla y pomula, cola de la ceja y la papada
La tendencia es irreversible: más sencillo, menos invasivo, menos traumático, menos doloroso. La consigna de la medicina estética actual sería algo así: cuanto más lejos del bisturí, mejor. Esas son las premisas que hoy guían la investigación en esta materia.
Así lo demuestran los hilos tensores, que permiten hacer un lifting sin cirugía, absolutamente cierto, aunque parezca un contrasentido.
EL modo en que todo esto esto es posible tiene que ver con la capacidad que poseen estos “hilos tensores” de traccionar el tejido subcutaneo de sostén hacia arriba a traves de espiculas.
Hilos de oro vs vs. Hilos tensores
Los denominados hilos de oro, Son los precursores de este tipo de tratamiento, daban un excelente resultado, pero pronto se advirtió que provocaban alergia en numerosos pacientes. De todos modos, el descubrimiento estaba hecho. Lo que faltaba era desarrollarlo aún mejor y encontrar el material adecuado. Ese material es el propileno. En la actualidad, se utilizan hilos reafirmantes o tensores. Estos ofrecen una gran ventaja con respecto a sus antecesores, porque el polipropileno es un material biocompatible. Pero, además, éstos están fabricados con espículas, una suerte de microagujitas, que son las que hacen el anclaje en la piel y permiten obtener una mayor adherencia de colágeno y elastina.
Procedimiento
El de los hilos es un método de rejuvenecimiento antiflaccidez que, efectivamente, realiza un lifting sin cirugía. Consiste en la colocación de hilos de polipropileno o hilos tensores en forma intradérmica profunda en el tejido celular subcutáneo. Para ello, primero se aplica apenas un puntito de anestesia (lidocaína con epinefrina) en la zona donde se va a introducir la aguja. Después, se utiliza la aguja específica para esta técnica. El hilo se pasa por dentro de la aguja, como cuando se pasa un elástico en una prenda de vestir. Una vez que la aguja ya se encuentra en el orificio de salida y el hilo se pasó por completo, se retira la aguja y las espículas del hilo anclan en el tejido. Se tira del hilo y el músculo facial ya queda levantado
No hay rellenos, ni agregados. Sólo una reubicación.
Este procedimiento provoca dos efectos: uno inmediato, de levantamiento, y uno tardío, de fibrosis, es decir, de endurecimiento de la zona. A diferencia de otras técnicas, estos hilos quedan en su lugar para siempre. No es un material que se deba cambiar o renovar, como sí sucede, por ejemplo, con la toxina botulínica, que hay que volver a aplicar cada una determinada cantidad de meses.
Por otra parte, se pueden poner tantos hilos como sean necesarios. Claro que, cuando ya no alcanza con esta técnica, al paciente le corresponde evaluar si se queda con la flaccidez o si opta por hacerse un lifting quirúrgico. Pero ese ya es otro tema
Caracteristicas
Estos hilos tensores se usan en diversas partes del cuerpo. En la Argentina se aplican, fundamentalmente, en la cara.
Es un procedimiento sin ningun tipo de rechazo, lo que confirma que se trata de un producto inocuo. Por lo tanto, en principio se recomienda para todo aquel que tenga algún tipo de flaccidez. No hay una edad fija, pero la aplicación de este sistema se recomienda a los varones y mujeres de entre 35 y 70 años, aproximadamente. Se suele sugerir en aquellos a quienes se les empiezan a notar signos de envejecimiento facial, que no tienen exceso de piel ni mucha grasa y que quieren devolverle luminosidad a la cara. También es aconsejable en personas que se han hecho un lifting quirúrgico años atrás y empiezan a notar que la cara vuelve a caerse, pero no quieren volver a someterse a una operación.
Es un procedimiento prácticamente indoloro y para nada traumático. Es habitual que tras la aplicación de los hilos tensores pueda presentarse un poco de congestión o edema en la zona tratada, que cederá en poco tiempo.
Dado que no se trata de una cirugía, se puede hacer perfectamente en consultorio y no requiere de análisis previos.
Por otra parte, el procedimiento es rápido y, una vez concluido, permite seguir con la actividad habitual, dado que no produce hematomas, sino alguna eventual inflamación.
Por eso, se recomienda aplicar compresas frías en las áreas trabajadas, evitar golpes o algún tipo de presión en el rostro y, en lo posible, no tocarse la cara, hasta que recupere su apariencia normal.
Una de las grandes ventajas que otorga es que queda muy natural y no produce cambios dramáticos, sino que mejora el aspecto de la cara con naturalidad y delicadeza.
Cambia la forma de la cara, pero sin deformación alguna.
No es posible comparar el resultado de la colocación de hilos con un lifting, este ultimo quizas con un resultado mas espectacular, es ademas mas costoso, y conlleva otro tipo de riesgo ademas de ser mas agresivo. Como dijimos al principio cuanto mas lejos del bisturí mejor!!
Donde ponerlos
Si bien se utilizan en todo el cuerpo, los hilos tensores son ideales para levantar el contorno facial (óvalo de la cara), la zona malar (mejillas y pómulos), cejas y cuello y papada. Se utilizan para corregir la flaccidez y las asimetrías de la cara.
Esta técnica se recomienda especialmente para levantar la llamada “cola de ceja” (el centro de las cejas) y la frente, que a veces se eleva.
También para tratar la papada, que con esta técnica se trabaja rápida y satisfactoriamente, de un modo nada traumático.
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